Cuando, en los albores de la Baja Edad Media, los Juglares y Trovadores recorrían los caminos de Europa, ninguno de ellos podía imaginar que seiscientos años después persistieran algunos de sus usos y costumbres.
La existencia del tuno corre pareja a la aparición y expansión de las universidades en España, convirtiéndose en una mezcla de juglar, pícaro y aventurero. Este bagaje de tradiciones, incluída la vestimenta, propias del Siglo de Oro Español, se ha mantenido hasta nuestros días en el seno de la tuna. El tuno, hoy en día, sigue siendo viajero, aventurero, rómantico, pícaro y músico.